martes, 3 de noviembre de 2015

Extracto de Battlefront Twilight Company



EL PLANETA HOTH

Cero días después del plan Ka Uno Cero

Beak y Namir dispararon al unísono, sopesando sus rifles y enviando vetas rojas por el pasillo hacia las figuras brillantes en blanco y negro. Roja se unió al asalto apenas un segundo después; él estaba detrás de Namir, pero Namir podía oír su rápida respiración entrecortada y sus botas arrastrando los pies sobre la nieve.



Un soldado de asalto cayó. Los otros apartándose casi antes del disparo de Namir, dispersándose a los lados del pasillo y poniéndose a cubierto detrás de montículos de piedra, vigas de hielo y soportes de metal.

Darth Vader permaneció sin un rasguño en el centro del pasillo.

La figura vestida de negro se parecía al busto de la mansión de la gobernadora de Haidoral en el arco de su casco y los ángulos locos de la máscara pulida. Pero el busto no había transmitido su altura o la ola amorfa de su capa. Las luces rojas y verdes de la pieza parpadeaban en la pechera de su armadura, lo que le semejaba más a algo construido que nacido.

Sin embargo, se movía como un hombre: Había carne debajo de la armadura, y la carne se podía quemar.

Los stormtroopers se movían con la seguridad de los soldados profesionales, devolviendo el fuego tan pronto como salieron de la zona de muerte. Namir ordenó a su propio equipo cubrirlo y se metió detrás de una cortina de tubería rota, colgante y un enorme bloque de hielo. Estaba disparando de nuevo antes de verificar el estado de Beak o Roja o Chalis. O Howl. Pero el capitán, vivo o muerto, no podía ser la prioridad de Namir.

Los soldados de asalto comenzaron a avanzar, corriendo a través del espacio del conducto de dos en dos, mientras que el resto del escuadrón mantenía acorralados a Namir y los demás. Uno recibió un disparo en el estómago, aunque Namir no pudo adivinar quién lo mató. Se las arregló para lanzar una mirada hacia un lado y vio que Beak había terminado frente a él, mientras Roja, Chalis y Howl se apiñaban a poca distancia de su retaguardia.

Miró de nuevo al pasillo. La figura de negro levantó la mano al tiempo que un rayo carmesí se dirigía hacia él. El disparo golpeó su mano y rebotó como un guijarro, golpeando la pared del pasillo y desmoronando escamas de hielo sobre el suelo.

"¡Campo de fuerza!" gritó Namir.

Nunca había visto un campo de fuerza construido en una armadura antes. Pero los campos de fuerza podían ser rotos.

Los soldados de asalto detuvieron su avance lo suficiente para que Darth Vader reclamara la vanguardia, tomando pasos largos y pausados como un andador Imperial desdeñoso de las picaduras de snowspeeders rebeldes. No hizo ningún esfuerzo para encontrar refugio. No tenía ningún arma que Namir pudiera ver. En su cerebro, una voz dijo a Namir que Vader no era una amenaza, era sólo un espantajo, construido y vestido para intimidar en vez de luchar, sin embargo su mente gritaba que no permitiera que la figura blindada se le acercara.

"¡Concentren el fuego!", gritó Beak. Su voz fue contundente, pero temblando, como si estuviera tratando de convencerse a sí mismo. "¡Agoten el poder del escudo!"

"No lo hagan." Namir oyó la voz de Chalis a través del sonido de disparos de fusil. "Tenemos que irnos ya."

Las tropas de asalto estaban avanzando de nuevo detrás de Vader. Girar y retirarse dejaría a Namir y los otros expuestos; impulsarlos los mataría aún más rápido. El plan de Beak era su mejor oportunidad.

Namir giró su rifle hacia Vader y apretó el gatillo, sosteniéndolo y agarrando el cañón del arma con su mano libre. El rifle intentó saltar con cada disparo y el barril se calentó contra sus dedos enguantados. Entre la penumbra del corredor y los estallidos de color rojo ante sus ojos, Namir apenas podía distinguir su objetivo.

Beak estaba disparando también, Namir podía escuchar el sonido de partículas energizadas abrasando el aire frío a través de la sala, pero no se atrevió a mirar. Vader no dudó ni cayó. En vez de ello, algo apareció en su mano entre los pulsos de luz carmesí y de repente estaba sosteniendo un arma, una brizna de energía coherente que bailaba con un giro de su muñeca. Si Vader había estado protegido por un campo de fuerza, ya no parecía necesitarlo: Su hoja de energía desviaba disparos imposiblemente rápido, zumbando y crepitando al tiempo que barría la tormenta de fuego.

El monitor de temperatura del rifle de Namir parpadeó cuando el paquete de energía comenzó a calentarse. Apretó el gatillo más fuerte y el arma disparó una docena de veces antes de apagarse con un clic mecánico. La ráfaga de disparos de Beak se cortó un instante después.

Vader había avanzado una docena de metros durante el ataque. El tiempo pareció detenerse mientras Namir veía un solo copo de nieve, flotando a lo largo del corredor en la brisa, girando alrededor de la hoja de energía del hombre en armadura y se desvaneció en el calor del arma.

Entonces Vader saltó hacia adelante y, en un solo movimiento, aterrizó frente a Beak y partió en dos al soldado de Crepúsculo con un swing de su espada. Por un momento, el aire olió a tela, plástico y carne quemados.

Namir estaba apuntando su rifle de nuevo cuando oyó a Roja gritar un juramento. Un cilindro de cromo apenas más pequeño que el puño de Namir dibujó un arco a través de la oscuridad en dirección a Darth Vader: una granada de fragmentación.

Namir apenas tuvo tiempo para tener algo de esperanza antes de que Vader levantara su espada e hiciera una seña hacia un lado. Hacia Namir. Al igual que un droide obediente, la granada ajustó su trayectoria a mediados del arco. Los acontecimientos parecían tener la lógica de una pesadilla: las capacidades de Vader parecían limitadas sólo por sus consecuencias terribles.

La granada golpeó la pared detrás de la cortina de tubos, por el pasadizo a dos metros de Namir. Oyó al metal emitir un alarido y doblarse a pesar del sonido de la explosión misma, sintió algo estrellarse contra sus costillas. Una lluvia de escombros cayó sobre sus hombros y cabeza. Su barbilla estaba tocando el hielo del piso, aunque no recordaba haber caído. La parte de atrás de su cuello estaba agradablemente cálida, con lo que se dio cuenta que tenía que ser por la sangre.

El resto del mundo era oscuridad y ruido.

Namir se centró en su propio cuerpo, escuchó latidos de su corazón y comenzó a probar sus extremidades. No trató de ponerse de pie o moverse, eso le era imposible, pero podía tratar de flexionar los músculos, confirmar si podía sentir sus brazos y piernas, las manos y los pies. Estaba relativamente seguro de que no había perdido ninguno de sus miembros.

Tampoco había perdido los ojos, pero la vista tardaba en volver. Vio formas, pero no era capaz de convertirlas en imágenes que podía reconocer, como si fuera un ciego repentinamente curado y aprendiera la profundidad, la forma y el color por primera vez. Una parte tranquila, fría le recordó a Namir que esto era normal. Había sido gravemente herido antes. Su visión volvería, a menos que alguien lo matara primero.

Cinco latidos más. Nadie lo había matado aún.

Sin embargo, alguien había matado a Roja. La primera vista que reconoció fue el cuerpo de su colega en el hielo a una docena de pasos de distancia. Entre Namir y Roja había seis piernas vestidas de blanco y dos de negro. Stormtroopers, pensó. Stormtroopers y Vader.

Intentó colocarse en posición vertical y sintió algo pesado girar encima de él. El mundo parecía inclinarse. No iba a ir a ninguna parte.

"Me encontraste," dijo una voz. "Felicidades."

Era una voz de mujer, en un acento extraño, demasiado pronunciado.

Chalis.

"¿Seguiste mi transbordador hasta Hoth? ¿O encontraste mi rastro después? No es que importe realmente..."

Ella estaba de pie a poca distancia frente a Vader, el cuello inclinado ligeramente hacia atrás para encontrar la mirada de la máscara de la mascota del Emperador. Tenía las manos entrelazadas detrás de la cabeza.

"No voy a humillarme," dijo ella. "Me gusta mi vida, pero no pudiste humillarme al exiliarme a Haidoral Prime y no voy a ser humillada ahora. Tomé decisiones y no me arrepiento de ninguna de ellas. Fue una maldita suerte que me encontraras. Me obligaste a la traición. Si quieres ejecutarme, Lord Vader, que así sea."

Vader ya no tenía la hoja de energía. Levantó una mano enguantada de negro, con la palma hacia Chalis. Los pies de la gobernadora se levantaron del piso. Tenía las piernas colgando en el aire al tiempo que la lógica de pesadilla tomó lugar una vez más.

Sus ojos se abrieron como platos. La mano de Vader se cerró en un puño, y Chalis comenzó a jadear y arañar su garganta.

Por primera vez, Vader habló. Su voz era metálica, profunda y resonante, su aliento un silbido rasposo bajo el impacto de sus palabras.

"¿Dónde está Skywalker?"

La cabeza de Chalis se sacudió mientras miraba con desconcierto.

Namir repitió las palabras en su cabeza, desconcertado.

Hubo un crujido como la rama de un árbol sano y verde que era torcida y arrancada. Chalis se mantuvo arañando su garganta, su respiración cada vez más desigual.

Uno de los soldados de asalto se acercó a Vader por la espalda, la cabeza inclinada como si escuchara el comunicador de su casco. Vaciló, al parecer incierto en interrumpir y luego dijo: "Lord Vader. Hemos localizado el Halcón Milenario".

Vader nunca miró hacia el soldado, pero sacudió su muñeca de nuevo y Chalis golpeó la pared como un juguete desechado antes de caer al suelo. Los soldados de asalto respondieron avanzando por el pasillo con su amo en el centro de una falange.

Namir cerró los ojos y buscó refugiarse de la pesadilla.


Traducido por Mario A. Escamilla.
Tomado de: IN STAR WARS BATTLEFRONT: TWILIGHT COMPANY, DARTH VADER STRIKES – EXCLUSIVE EXCERPT!

2 comentarios:

  1. Que buen relato, ojala el libro pueda salir en español! Gracias por traducir el extracto.

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  2. Excelente traducción y se ve que será un muy buen libro!!

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